Y aún tengo en mi mente grabada una imagen despreciable, que lo único que me produce es impotencia y coraje contra un perverso gobierno que hemos decidido elegir para que nos dirija como le dé la gana, robándonos en nuestra cara y asesinando sin piedad nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestras razones y quebrantando nuestras fuerzas para hacer de nosotros una sociedad de marionetas idiotizadas.
Una cantidad de "iletrados" uniformados que atropellan las puertas del saber para entrar a la fuerza, pisoteando el respeto y la educación y que creen que un uniforme verde o negro les da el poder de abusar de un establecimiento público y de acceder inauditamente con el permiso del gobierno, para buscar una cosa que jamás he sabido qué es. Algunos se presentan montados en caballos, otros con un traje especial de color negro, con tanques enormes, gases por cantidades, con máscaras y rodeados de escudos gigantes, como soldados romanos, para protegerse....
Maldita sea! ¿Protegerse de qué?


Universidad Nacional de Colombia- Destrozada por los iletrados.
“¿¡¡ QUIEREN HACER REVOLUCIÓN?!!”, me grito un profesor egresado de la Universidad Nacional de Colombia cuando nos encontrábamos debatiendo acerca del significado de tan influyente palabra.Me sentía importante y poderosa profesando revolución y me motivaba más encontrar que en mis compañeros existía un sentimiento similar al mío.
Realmente considero que la mayoría de seres humanos incluyéndome y haciendo énfasis en los jóvenes, somos bastante ignorantes respecto al tema.
“La mejor manera de iniciar una revolución es tomando un libro y embriagándose de conocimiento”; esas fueron las palabras que quedaron retumbando en mi mente con un latir permanente y agobiante que hoy me lleva a escribir esta nota.
Así es que empieza una verdadera revolución.Las guerras educativas no se ganan en las calles, se ganan en las aulas!
Creo que ha sido una de las mejores enseñanzas que he tenido en mi vida. Hago parte de los jóvenes pertenecientes a una universidad pública y soy consciente que como todo en la vida, es cuestión de querer o no querer. Algunos se empeñan en lanzar “papas” y agredir a los policías por su actitud arrogante, provocadora y hasta cierto punto violenta, pero ciertamente creo que la solución no está en “pagar con la misma moneda”, o en "partirnos la cara" entre todos como diríamos vulgarmente y mucho menos, como dijo alguna vez Jaime Garzón: " el asunto no se resuelve echando plomo". La mejor arma para combatir es un buen argumento, una buena razón, un buen libro. Es cierto que puede haber un mundo mejor, pero con seguridad que no lo podremos alcanzar con una piedra, sino más bien con un libro.
Creo que ha sido una de las mejores enseñanzas que he tenido en mi vida. Hago parte de los jóvenes pertenecientes a una universidad pública y soy consciente que como todo en la vida, es cuestión de querer o no querer. Algunos se empeñan en lanzar “papas” y agredir a los policías por su actitud arrogante, provocadora y hasta cierto punto violenta, pero ciertamente creo que la solución no está en “pagar con la misma moneda”, o en "partirnos la cara" entre todos como diríamos vulgarmente y mucho menos, como dijo alguna vez Jaime Garzón: " el asunto no se resuelve echando plomo". La mejor arma para combatir es un buen argumento, una buena razón, un buen libro. Es cierto que puede haber un mundo mejor, pero con seguridad que no lo podremos alcanzar con una piedra, sino más bien con un libro.
Quiero dejarles una frase que me impacto bastante de la autoria de Rima Brusy, juzguen uds:
Llenémonos hoy, aunque con una cantidad de inconformidades, de argumentos valederos para contrarrestar un paragobierno,para demostrar que no somos “lanza-papas” sino jóvenes inteligentes, capaces, racionales y sobre todo maduros, que anhelan una patria mejor, pero que por encima de todo anhelan, una Colombia de paz.

